EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE
- Siguiendo a Russell Barkley podemos afirmar que el profesorado puede incidir, modificar, cambiar, minimizar las conductas del alumno con TDAH sobre todo:
- Cambiando el ambiente y ajustando los estímulos al alumno TDAH.
- Manejando las consecuencias de sus conductas.
- Entrenando en algunas estrategias para que mejoren sus funciones ejecutivas, su tiempo de demora, su inhibición, su lenguaje interno y su autorregulación emocional.
- Poniendo en marcha medidas de adecuación del currículo ajustadas a sus necesidades concretas: metodología, actividades, temporalización, instrumentos y procedimientos de evaluación.
CAMBIANDO EL AMBIENTE Y AJUSTANDO LOS ESTÍMULOS AL ALUMNO TDAH.
a. Estructurar el ambiente:
- Órdenes:
- Elegir el momento y la situación.
- Hacer que pare lo que esté haciendo antes de escuchar.
- Conseguir que mire, asegurar su atención a la orden.
- Una sola, clara y formulada en positivo.
- Tono de voz firme y utilizar el contacto físico (cercanía)
- No entrar a dar explicaciones, argumentar o razonar.
- Que se repita la orden en alto como autoinstrucción.
- Repetir sólo dos veces y ser sistemáticos.
- Obligarle a hacerlo a la tercera con guía y acompañamiento físico: que se sienta capaz, cumpla la orden y no llegar al castigo
- Normas:
- Consensuar cuáles, cuántas y las consecuencias por su incumplimiento. . Usar señales visuales como recordatorio.
- Proporcionar un recordatorio externo verbal del adulto y que el niño lo repita como auto-instrucción.
- Cumplir con las consecuencias, tanto por cumplimiento como por incumplimiento.
- Realizar un proceso de resolución de problemas. . Proceso de error-corrección durante la ejecución y no sólo corregir al final.
- Hábitos:
Son más inmaduros y no tienen los hábitos básicos bien adquiridos. Necesitan: Más recuerdo, más de nuestra presencia y acompañamiento físico para su cumplimiento; y por ello más ensayos con nuestra supervisión.
b. Externalizar e Internalizar la información:
- Externalizar: convirtiendo la información que le llega en algo físico, tangible.
- Poner recuerdos visuales (dibujos, post-it o notas)
- Utilizar marcadores de tiempo (relojes, temporalizadores, cronómetros, relojes de arena…canciones y música…)
- Internalizar: haciendo de modelo, y trabajar para que el resto de la clase también lo sea, haciendo uso de:
- auto-instrucciones como auto-guía.
- inhibir la respuesta inmediata y utilizar la reflexión.
- autorregulación emocional en situaciones difíciles.
MANEJANDO LAS CONSECUENCIAS DE SUS CONDUCTAS:
“Si no nos anticipamos y no adaptamos el ambiente a las dificultades del alumno con TDAH, nos encontraremos con las conductas inadecuadas y con el fracaso”
a. Las técnicas operantes (manejo de las consecuencias): refuerzo, extinción, tiempo fuera, castigo…son POCO eficaces en los alumnos con TDAH.
- Para que sean MÁS EFICACES deben ser:
|
• Más frecuentes • Más inmediatas • Más persistentes |
• Más intensas • Más contingentes • Más tangibles |
b. Su problema en muchas ocasiones es no poner en marcha lo que sí saben.
- Si no lo saben hacer, ¿por qué castigar?
- Si lo saben hacer y es un problema de falta de atención o de impulsividad lo que impide que lo hagan, ¿por qué castigar?
Por eso es más eficaz actuar en positivo y ante los fallos no poner la confianza en la sanción, sino en el PROCESO DE REFLEXIÓN.

c. Es necesario que el niño con TDAH “se sienta sentido”:
El profesorado puede: Alegrarse con el alumno, conectar con él, confiar, apoyarle, darse cuenta de cómo sufre y lo pasa mal y compadecerse ante su sufrimiento y dificultades; estar a su lado, formar equipo, estar vinculado. Todo esto hará que el niño “se sienta sentido”.
d. Ante un mal comportamiento del alumno con TDAH tendremos que ser coherentes, marcando los límites y asegurando que haya una consecuencia, pero:
* El castigo NO ha de ir “in crescendo” por el hecho de que no funcione.
* De nada sirve si no hay un proceso de reflexión detrás, donde:
- se escuche al alumno.
- se empatice con su dificultad de control emocional (rabia/ira)
- se le ayude a generar alternativas para el futuro.
- se le acompañe para que nuestra presencia le incentive a aplicarlas.
- se revise con él la ejecución.
- se le refuerce por haberlo intentado.
- y se vuelva a iniciar el proceso si no fue eficaz.
ESTRATEGIAS DEL ALUMNO PARA MANEJAR CONDUCTAS
a. Inhibición de la respuesta:
- Programa “Párate y Piensa”: entrenamiento ante una señal visual de Stop, para parar su respuesta y seguir las instrucciones.
- Me paro
- Observo: ¿qué ha ocurrido? ¿cómo lo sé? ¿cómo lo puedo solucionar?
- Decido: ¿qué alternativas se me ocurren? ¿qué consecuencias tiene cada una de ellas? ¿cuál es la mejor?
- Actúo
- Evalúo
b. Entrenamiento en Auto-instrucciones
- Para la adquisición del lenguaje interno, como regulador de la conducta.
- Más eficaz si el profesor en clase también lo utiliza y se convierte en la voz de la mente de sus alumnos:
- Definición del problema, tarea, meta, objetivo. ¿cuál es mi problema?
- Guía de la respuesta: pasos a seguir, planificar. ¿cuál va a ser mi plan?
- Proceso error-corrección: chequear, monitorizar. ¿estoy siguiendo mi plan?
- ¿cómo lo estoy haciendo?
- Evaluación final:
- ¿cómo me ha salido?
- ¿cómo lo sé?
- ¿he seguido mi plan?
c. Modelado Cognitivo
- El profesor puede ser un modelo eficaz que soluciona problemas hablándose a sí mismo en alto, siguiendo los pasos de las auto-instrucciones.
- Cualquier situación puede ser una oportunidad para ofrecer el modelo de un adulto que:
“no sabe hacer una cosa; que tiene dificultades y dudas; que se para a pensar; que utiliza su mente y se habla a sí mismo en voz alta para pensar mejor; que se motiva para conseguirlo, que se evalúa y se refuerza por intentarlo; por lo que ha hecho bien: y ante los fallos busca nuevas soluciones.”
d. Imaginar el pasado y el futuro
- El profesor pide a su alumno que visualice el recuerdo de alguna situación del pasado similar a la que en ese momento tiene que enfrentarse.
- El profesor le ayuda a fijarse en los estímulos significativos: ej. el tono de voz, la expresión de la cara y la postura de la persona que nos da una orden para que obedezcamos “ya” y lo que significa si ignoro esa cara, eso tono y ese gesto; y lo que ocurriría si lo hiciera bien.
- Este mismo procedimiento puede ser usado visualizando el futuro: ¿qué pasaría si…?
e. Autoevaluación reforzada
- Los alumnos con TDAH tienen facilidad para sobrevalorar su trabajo: “siempre lo han hecho todo, lo han hecho bien y no ha habido ningún problema.”
- Pero cuando hay mucha carga emocional negativa (miedo, ansiedad, agobio, enfado) tienden a infravalorarse, a verse de forma muy negativa, como incapaces de pensar, por lo que “nada les va a salir bien”.
- Para ayudarles a realizar mejor las tareas escolares y mejorar su rendimiento podemos:
f. Vigilancia cognoscitiva
- Es un procedimiento para aumentar la capacidad de mantenerse en la tarea y estar concentrado.
- Se necesita un dispositivo acústico o temporalizador que cada cierto tiempo fijado por nosotros emita una señal, que el alumno identificará como el momento de “evaluar”:
- ¿estoy o no centrado en la tarea?
- ¿en qué estoy pensando?
- Al principio del entrenamiento, el tiempo se ajusta a las dificultades del alumno. Si tiene muchas los tiempos serán muy cortos, 4 – 5 minutos, conforme vaya progresando se amplía el tiempo de la señal.
- El uso de este procedimiento hace que el propio alumno chequee de forma automática su ejecución, sin necesidad de la señal acústica.
- Una modificación puede ser que la señal sea para que toda la clase tenga el “momento de la autoevaluación”.
g. Resolución de problemas.
- Proceso cognitivo mediante el cual se aprende a tomar decisiones para resolver de manera eficaz dificultades sociales o escolares, guiándose por una serie de pasos.
- Es bueno para trabajarlo en las tutorías, pero es más eficaz si lo usamos próximo al acontecimiento conflictivo – in situ – iniciándose con situaciones sencillas de baja carga emocional.
- El profesor guía al alumno a reflexionar respondiendo a estas preguntas:
· Definición del problema:
- Tipo: ¿cuál es el problema? ¿qué ocurrió?
- Causas: ¿por qué se originó?
- Implicación personal: ¿qué tengo yo que ver con lo ocurrido?
- Regulación emocional: ¿cómo me he sentido? ¿cómo me siento ahora?
- Consecuencias: ¿qué consecuencias tiene lo que he hecho?
- Autoevaluación: ¿cómo lo he hecho? ¿qué pienso de mí mismo?.
· Metas:
- ¿cuál es mi objetivo?
· Generación de diferentes alternativas:
- ¿cómo lo puedo solucionar? Se hace una lluvia de ideas
- ¿qué otras soluciones podría utilizar…? ¿y cuál más se me ocurre?
· Valoración de las diferentes alternativas: para elegir la mejor alternativa, ver los pros y los contras.
- ¿conseguiría lo que me he propuesto? (objetivo)
- ¿cuál es la mejor? ¿la más segura? ¿la más eficaz?...
· Toma de decisión:
- ¿cuál vamos a utilizar?
· Ejecución.
· Evaluación continua: monitorizar si seguimos el plan
- ¿qué tal lo estoy haciendo?
- ¿estoy utilizando la alternativa que he elegido?
· Evaluación final:
- ¿cuál es el resultado? ¿cómo me siento? ¿y los demás?...
h. Autorregulación emocional.
- Un niño con TDAH parece sentirlo todo de modo “amplificado”. Tanto las emociones positivas como las negativas.
- A menudo los niños con TDAH manifiestan una espiral de emociones negativas muy intensas:
- Miedo a fracasar: en los exámenes, a no ser invitado a un cumple, a volver a hacerlo mal, a la nota en la agenda, etc.
- Vergüenza: de la pregunta que no saben contestar sintiéndose “tontos”, por la tontería que han dicho sin pensar, por la regañina delante de todos.
- Rabia: por la incomprensión, acumulación de acontecimientos negativos, la acumulación de sanciones que creen injustas.
- Tristeza: por sentirse incompetente, fracasado e impotente: “haga lo que haga no consigo cambiar nada”.
- Todos sabemos que alguien que se siente: triste, enfadado, avergonzado, con ansiedad o miedo “piensa peor”.
Este “pensar peor” en un niño con TDAH se agrava aún más por las disfunciones ejecutivas que dificultan la regulación y expresión de sus emociones.
- Necesitamos enseñarles Regulación Emocional: ayudarles, acompañarles, enseñarles, entrenarles, prepararles para:
- Reprimir conductas inapropiadas.
- Auto-apaciguamiento y regulación de la alerta fisiológica.
- Volver a centrar la atención.
Para ello tenemos que dedicar el tiempo que sea necesario para ayudar al niño a calmarse. NO sólo ante la rabia y las explosiones de ira, sino también ante la ansiedad o miedo, vergüenza o tristeza, prestando más atención a estas emociones porque tienen también efectos muy importantes en el niño y su entorno.
- ¿Qué hacer y cómo hacerlo?:
o Entrenamiento específico:
- Relajación y respiración.
- Yoga, meditación, mindfulness (atención plena). * Trabajar con las emociones: identificarlas, correlacionar con las sensaciones del propio cuerpo, aprender a expresarlas, hablar de ellas. * Parar la respuesta: inhibirse.
- Mandar mensajes mediante auto-instrucciones hacia el cuerpo: “tranquilo, ya pasó”, etc.
- Visualización del control, la calma, el éxito. * Lugar seguro: imaginarse en el lugar donde él se sienta calmado, habiendo sido entrenado previamente.
o Ante las reacciones de rabia, ira:
- Calmarse y esperar a que se calme.
- No entrar en sus debates.
- Conocer su historia personal.
- Ponerse en su lugar.
- No invadirle como persona. No abroncarle.
- Escucharle.
- Posponer la intervención de reflexión hasta que su sistema límbico se calme.
- No realizar la sanción, crítica, etc. en público.
o Introduce la relajación/mindfulness/yoga en tu rutina diaria de clase:
- Puedes usar cualquiera de los programas editados en el mercado que te darán una guía específica para ayudarte a introducir estas técnicas en tu clase.
- Lo importante es que crees un espacio o un tiempo para la meditación en clase o en la rutina escolar diaria ya que como dice Maureen Garth, 2012 “los niños necesitan sentirse seguros. Cuando aprenden a meditar aprenden que esa seguridad puede partir de ellos mismos, de su mundo interior. Si les enseñamos a meditar, el mundo que les rodea puede ser un mundo diferente”.
- Coordina tu intervención con el profesorado de Educación Física, Educación Plástica y Musical si consideras que estas áreas pueden ser un contexto más apropiado para realizar esta tarea.
- En cualquier caso estas son algunas IDEAS MARCO que pueden orientar tu intervención:
- Procura usar música relajante como sonido de fondo y una luz tenua en la clase.
- Usa un tono de voz relajado, habla despacio y enfatiza las frases que quieras destacar.
- Al principio es normal que los niños se rían al hacer estas actividades ya que no suelen estar acostumbrados a ellas. Deja que rían y explica que esta actividad funciona mejor y es más agradable si están tranquilos y en silencio y concentrados, y por ese motivo vamos a intentar entre todos estar calmados y escuchar con atención.
- Procura no obligar a los niños a cerrar los ojos si inicialmente no quieren hacerlo. Explica que cerrar los ojos ayuda a concentrarse y escuchar con atención e invítalos a hacerlo, a probar a hacerlo así. Pero deja claro que no es obligatorio hacerlo si no se sienten cómodos o seguros ya que poco a poco lo estarán.
- Anímales a adoptar una postura correcta que puede ser tumbados en el suelo, pero también sentados con sus brazos y manos en una postura relajada evitando que las piernas estén cruzadas y los brazos extendidos y apoyados sobre ellas con las manos en una postura cómoda.
- Si persistes en esta práctica los niños entrarán en la rutina y empezarán a sentirse seguros física y psicológicamente, y pedirán hacerlo con regularidad porque experimentarán los beneficios de estas técnicas en su vida diaria.
o Sieguel y Bryson (2012), en “El cerebro del niño” nos proponen una intervención educativa para el desarrollo pleno del cerebro que aportamos aquí de forma breve:
- Integrar los cerebros derecho e izquierdo:
- Primero conectar con el niño: que se sientan sentidos; cerebro derecho con cerebro derecho.
- Luego redirigir: ahora puedes dirigirte mejor al hemisferio izquierdo y poner límites de lo que no puede hacer.
- Poner nombre: a lo que está pasando para domarlo.
- Integrar el cerebro superior y el inferior:
- No enfurecer más: no ir directo a la orden/norma, dar tiempo para que pueda razonar.
- Activar el cerebro superior: hacer preguntas, negociar, hacer que piensen ellos.
- Usarlo para que no se pierda: no decidir por ellos, ejercitarlo con preguntas.
- Moverlo para que no se pierda: puede calmarse corriendo, saltando, bailando, etc.; usar el movimiento del cuerpo para conectar otra vez con el cerebro superior.
- Activar la memoria:
- contar lo doloroso ayuda a tener más control emocional sobre ello.
- practicar el recuerdo de acontecimientos importantes para que integre la experiencia, no para humillar, reprochar o avergonzar.
- Integrar la persona:
- fijar la atención en el futuro: hacia donde quieren ir.
- recordar las explosiones como pasajeras.
- prestar atención a los niños en los sentimientos y pensamientos que hay en su interior.
- ejercitar la visión de la mente para hacer conscientes a los niños de estos tres cerebros para que les ayude a tranquilizarse y fijar la atención en lo que quieren.
- tomar el conflicto como fuente de aprendizaje y construcción en la persona.
- pasarlo bien con ellos y garantizar que tengan experiencias emocionales positivas con el adulto.







