Training on learning disabilities

for parents and teachers.

New strategies and methodologies

and ICT contribution.

2015-1-ES01-KA201-015806

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ADAPTACIONES EN LA METODOLOGÍA Y ACTIVIDADES

Entre las estrategias metodológicas de adecuación del currículo que se deberán llevar a cabo con este alumnado, se encuentran las siguientes:

La elección de materiales y actividades para el alumno/a, debe ir encaminada a compensar las dificultades de tipo disgráfico que el niño presenta. Se deben tener presentes los siguientes criterios:

  • Tener preparado material complementario a nivel visual (láminas, esquemas, mapas conceptuales), o manipulativo (material contable para tareas de matemáticas, ábaco, objetos que refuercen la comprensión de alguna explicación), que permitan al alumno acceder al contenido o realizar la tarea sin las trabas ocasionadas por sus dificultades específicas de aprendizaje.
  • El material complementario que se prepare, debe estar encaminado a compensar la disgrafía, disortografía y discalculia. No para simplificar contenidos curriculares, sino la forma de acceder a ellos.
  • Para las actividades, se seguirá el mismo criterio que el especificado para los materiales. Las actividades se deben modificar con el objetivo de adaptarlas a las capacidades escritoras del alumno. Minimizando la carga escrita en función del nivel del niño y teniendo siempre presente que su falta de habilidad en estos procesos no debe interferir en la adquisición del contenido curricular.
  • Dar más tiempo para realizar las tareas o limitar el número de tareas que ha de hacer, dando más importancia a la calidad que a la cantidad y recordando que no por pedirle que haga cientos de actividades iguales tiene por qué tener un mejor aprendizaje.
  • Respecto al área de Ed. Física, se recomienda realizar actividades que potencien el equilibrio y la coordinación, como por ejemplo, circuitos motores, laberintos vivenciales, juegos de orientación. Evitar realizar actividades de coordinación a larga distancia, para evitar el fracaso y desarrollar actividades donde se asegure su éxito.

  • Valorar los trabajos manuales de forma global, puesto que sus producciones no serán precisas debido a su torpeza motora y su déficit en la motricidad fina.
  • En el área de Lengua, plantear actividades donde se trabajen chistes, el doble sentido, las bromas, trabajando así el lenguaje no verbal y metafórico. En este sentido, se debe hacer de tal forma que se muestren modelos tanto verbales como procedimentales que sirvan al niño a entender lo que se quiere decir, no generando situaciones de posible exposición ante el grupo de iguales.
  • En el área de Ed. Plástica, la realización de maquetas, collage, esculturas, toda clase de pinturas ayudan a trabajar la organización visoespacial, visoconstructiva y visoperceptiva.

  • De forma general, tendremos en cuenta que debemos elegir materiales curriculares impresos con una tipografía de letra grande, con una amplia separación entre renglones y con apoyos visuales claros y poco abigarrados.
  • Una agenda escolar, que sirva de recordatorio y de organizador de la secuencia de actividades tanto para la clase como para la vida diaria, es un instrumento imprescindible para estos alumnos.
  • Algunos autores han sugerido la utilización de material de audio propio de las personas disléxicas o invidentes como un procedimiento útil para la transmisión de información y para el estudio y el repaso de los contenidos escolares. Tengamos siempre presente que los niños con TANV tienen un buen nivel en vocabulario, comprensión oral del lenguaje y normalmente, un buen razonamiento verbal, sobre todo de datos formales, estructurados.
  • El uso de ordenadores personales es también un buen recurso para el aprendizaje de estos niños. Debido a las posibilidades de adaptabilidad, los ordenadores pueden ser utilizados para facilitar la toma de apuntes, para manejar los textos, para la realización de actividades, etc., y también para trabajar habilidades visuales, espaciales, cognitivas, etc. Existe, en este sentido, un importante número de programas que puede servir para nuestros alumnos con TANV.

El apoyo en el grupo ordinario, siendo éste al profesorado, al alumnado o al grupo-aula.

Esta medida ordinaria resulta esencial en el proceso de intervención con el alumno, ya que permite al profesor atender las necesidades del alumno, sin alterar la dinámica del aula ni las actividades programadas para el resto del grupo.

En este caso en concreto, el apoyo dentro del grupo ordinario se puede organizar de la siguiente manera:

  • Cuando entre el maestro de apoyo ordinario al aula, de forma alterna con el tutor o responsable de la materia, se dedicarán los momentos necesarios a la atención del alumno, que consistirá en explicarle, corregirle o preguntarle oralmente, los contenidos que se estén trabajando en el grupo. Este apoyo individualizado no tiene por qué ser durante toda la sesión, sino que se adecuará a aquellos momentos donde el alumno tenga dificultades (lectoras y/o escritoras o de cálculo), pudiendo así dedicar el tiempo de apoyo a otros alumnos que también lo necesiten.
  • Es importante resaltar que el apoyo en el grupo ordinario, se debe dedicar a compensar las dificultades del niño, no a trabajar lectura o escritura. Es decir, si al niño le cuesta leer, le leeremos, si le cuesta escribir, le preguntaremos las respuestas oralmente, sin necesidad de que tenga que copiarlas.

La tutoría entre iguales

Del mismo modo que en la medida ordinaria anterior, el aprendizaje tutorado, puede ser una buena estrategia para compensar determinadas carencias del alumno. Por ejemplo, poner al niño/a al lado de un compañero/a con la suficiente madurez y capacidad de comunicar, puede resultar útil a la hora de decir qué es lo que hay que hacer, hacer lecturas comprensivas en parejas, responder a preguntas, etc.

La idea de esta medida no se refiere a poner a un niño como profesor de otro, sino de implicarlos en una misma tarea en la que las habilidades de uno, puedan compensar las dificultades del otro. Enriqueciéndose mutuamente a través de intercambios orales sobre el tema que se está trabajando.

El aprendizaje por proyectos

En muchas ocasiones, los niños con este tipo de dificultades específicas de aprendizaje, tienen dificultad para hacer los deberes y traerlos a clase redactados de forma adecuada, precisamente porque su alteración incide en los procesos de escritura. Con este tipo de medida ordinaria, se plantea la posibilidad de variar un poco la dinámica de deberes o tareas escolares, proponiendo a los alumnos, aprendizajes que impliquen otro tipo de manejo de la información. Para comprobar si un alumno ha aprendido los contenidos de una unidad didáctica, se pueden hacer otras cosas, además de deberes y exámenes escritos, podemos mandarles hacer algún tipo de proyecto, adecuando por supuesto, la complejidad al nivel del alumno, pero que, puede ir desde hacer un mural explicativo o exposición oral de la lección, hasta generar un proyecto más completo donde tengan que poner en práctica habilidades de investigación, selección y clasificación de la información.

Con este tipo de tareas se trabajan además, las funciones ejecutivas, que van a ser tan importantes en el desarrollo cognitivo y académico del alumno.

La inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en el trabajo diario de aula.

Esta medida ordinaria puede resultar muy útil para el alumno/a siempre que se organice adecuadamente el tipo de tecnología que se va a utilizar, la forma de hacerlo y con qué finalidad.

En el caso de alumnos con alteraciones en escritura, las nuevas tecnologías nos pueden servir para las siguientes tareas:

  • Seleccionar algunas páginas webs con actividades adecuadas a los contenidos que se trabajan en clase y cuya presentación sea más visual, minimizando así la tarea escritora.
  • Utilizar calculadora para los niños con discalculia.
  • Utilización de cualquier otro medio tecnológico que veamos adecuado para compensar las dificultades del alumno/a.

Favorecer el aprendizaje cooperativo, lo que va a permitir al alumno relacionarse con sus compañeros en situaciones curriculares simétricas donde pueda aportar al grupo una parte del objetivo a conseguir.

Trabajar los aspectos no verbales de la comunicación, trabajándolos con juegos donde haya que interpretar gestos, ironías, dobles sentidos, etc. Contar chistes, trabajar historias sociales donde el alumno tenga que analizar diferentes conductas e interpretar el significado de los comportamientos sociales, etc.

Estructurar el aula mediante una organización clara que le permita entender qué se espera de él en cada momento y en cada área.

Procurar, dada la mayor lentitud para escribir, no hacerle copiar los enunciados y tener flexibilidad en el tiempo de trabajo.

Comprobar y asegurarnos que el alumno en cuestión ha comprendido la tarea o actividad que debe hacer. Para ello deberá preguntarle al alumno y él explicará verbalmente lo que ha entendido.

Ayudarles a que tengan un mayor contacto con su entorno social y natural.

Ajustaremos la tarea escritora en los siguientes parámetros:

  • Limitaremos la escritura a lo esencial, ajustando el nivel de exigencia a las características del niño. Por ejemplo, no le haremos copiar los enunciados si sabemos que va a invertir demasiado tiempo y esfuerzo en hacerlo, dejándole que ese tiempo y esfuerzo lo emplee en hacer el ejercicio que se le ha mandado. De esta forma, compensamos su dificultad equiparando el tiempo que tiene que invertir en hacer la tarea al resto de sus compañeros.
  • En caso necesario y en función del grado de disgrafía y/o disortografía del alumno, podremos sustituir total o parcialmente la tarea escrita por tarea oral, con la posibilidad de transcribir lo que diga para que quede un registro o incluso para que el propio alumno pueda copiar en su cuaderno la respuesta.
  • No penalizar las faltas de ortografía.
  • No hacer hincapié en la mala letra o en las faltas de ortografía. Valorar el contenido y el esfuerzo, no tanto la forma, ya que ese aspecto es un déficit que viene dado por su alteración.
  • Incorporar actividades alternativas a los deberes con lápiz y papel. Es decir, para aplicar los contenidos aprendidos, no sólo se deben realizar los clásicos ejercicios que vienen en el libro, sino que incorporando otro tipo de trabajos, además de dar la oportunidad de demostrar lo que ha aprendido, ejercitamos otras habilidades. Por ejemplo, hacer exposiciones orales, collage, postres, presentaciones, etc., es una forma de trabajar los contenidos de múltiples formas, al tiempo que potenciamos aspectos tales como la creatividad, funciones ejecutivas de organización y planificación, trabajo en equipo, compañerismo, utilización de las nuevas tecnologías, etc.

Debido a las dificultades para predecir y adaptarse a los cambios, es una buena estrategia escribir en la pizarra todos los días las actividades que se desarrollarán a lo largo de la jornada, a la vez que se le da la información de forma oral. Si se cambia de espacio, debe apuntarse el plan de la jornada en la agenda del estudiante para que pueda consultarla en todo momento.

Debido a las dificultades cognitivas, conviene contar con estrategias que fomenten el uso de habilidades de pensamiento. El déficit de los alumnos con TANV en el procesamiento de información no verbal es un importante obstáculo en el desarrollo de habilidades de pensamiento de orden superior.

Las habilidades de pensamiento básicos incluyen la capacidad de clasificar, comparar y contrastar, observar, identificar patrones, comprender relaciones de causa y efecto, generalizar y resolver problemas. Estas habilidades se pueden enseñar a través de las actividades cotidianas del niño, pero siempre con la mediación de un adulto. En este caso, el profesor tiene que señalar las conexiones que el niño no hará por su cuenta en cada uno de los contenidos que se trabajen en clase.

Debido a los déficits en las funciones ejecutivas, conviene la enseñanza sistemática de estrategias de resolución de problemas paso a paso.

Debido a las dificultades de interacción social, conviene diseñar situaciones de aprendizaje que faciliten las interacciones estructuradas con otros alumnos. Estos niños se pueden beneficiar de situaciones cooperativas de aprendizaje. Estas actividades requieren interacciones verbales altamente estructuradas en las que cada alumno tiene perfectamente definida sus tareas y su turno de intervención. Thomson (1997) señala que las actividades cooperativas en las que la participación sea escrita, debería ésta limitarse a tareas que no sean escritas (a no ser que cuente con soportes digitales), ya que les produciría frustración y ansiedad por la lentitud o mala grafía que pueden tener.

Debido a la preponderancia del canal auditivo verbal, el profesor debe cerciorarse continuamente de que el alumno con TANV está siguiendo las instrucciones dadas para la realización de las tareas, conviene asegurarse en cada paso de que está siguiendo el camino correcto para finalizar una determinada actividad.

Con respecto a las dificultades psicomotoras y visoperceptivas, en primer lugar debemos pensar que aunque la rehabilitación psicomotriz pueda mejorar las habilidades grafomotoras, las actividades escolares basadas en la expresión escrita siempre resultarán tediosas y frustrantes. Estas dificultades se constatan fundamentalmente a la hora de realizar una grafía adecuada y con suficiente rapidez para que sea funcional. Para ello debemos tener en cuenta algunas ideas:

  • Proponer tareas de papel y lápiz cortas o sustituirlas por tareas verbales.
  • Esperar de estos alumnos menos cantidad de trabajo escrito que del resto de alumnos de su edad;
  • Aquellas tareas que requieren doblar papeles, cortar con tijeras, ordenar material de manera visual-espacial (mapas, gráficos, móviles, etc.) deben ofrecerse con adaptabilidad;
  • Deben suprimirse o, al menos, adaptarse los trabajos con límite de tiempo ya que aumentan el estrés y disminuyen la capacidad de trabajo;
  • Y, por último, debe tenerse en cuenta que el aprendizaje por modelado con pistas visuales es muy limitado, por lo que incluiremos siempre información verbal.