ADAPTACIONES EN LA EVALUACIÓN
Adecuar siempre la evaluación a las características y al perfil disléxico del niño/a e informar a las familias de las adaptaciones metodológicas que se llevarán a cabo en la evaluación, para que el proceso de estudio se adecue a ellas.
Minimizar la carga lectoescritora en los exámenes escritos. Adaptar los ejercicios a un formato más visual. Por ejemplo, incluir ejercicios de unir con flechas, rodear dibujos, etc. La idea es dejar para el examen escrito aquellos ejercicios cuyos enunciados y cuyas respuestas que precisan, no sean extensas a la hora de escribirlas, o se puedan adaptar a formatos más visuales.
Combinar y complementar el examen escrito con exámenes orales. Esta estrategia resulta muy efectiva; ya que nos permite reducir la cantidad de ejercicios que el niño realiza de forma escrita (con lo cual, no hace falta darle más tiempo que al resto de sus compañeros, con lo que se normaliza el momento de hacer el examen). Y por otro lado, permite al niño demostrar todo lo que sabe al dejar para el formato oral, aquellas preguntas que en un examen escrito tendrían mayor carga lectoescritora, de forma que las definiciones, las explicaciones o cualquier pregunta más detallada, se podrá hacer oral, asegurándonos que lo que el niño contesta, es lo que sabe y no se ve mediatizado por la vía o el canal por el que lo expresa.
No penalizar las faltas de ortografía (ni natural ni arbitraria).







