ADAPTACIONES EN LA METODOLOGÍA Y ACTIVIDADES
Entre las estrategias organizativas y metodológicas de adecuación del currícu lo que se deberán llevar a cabo con este alumno/a se encuentran las siguientes:
La elección de materiales y actividades
La elección de materiales y actividades para el alumno/a, debe ir encaminada a compensar las dificultades de tipo disléxico, disgráfico y dosortográfico que el niño presenta. Se deben tener presentes los siguientes criterios:
- Tener preparado material complementario a nivel visual (láminas, esquemas, mapas conceptuales), o manipulativo (material contable para tareas de matemáticas, ábaco, objetos que refuercen la comprensión de alguna explicación), que permitan al alumno acceder al contenido o realizar la tarea sin las trabas ocasionadas por sus dificultades específicas de aprendizaje.
- El material complementario que se prepare, debe estar encaminado a compensar la dislexia, disgrafía, disortografía y discalculia. No para simplificar contenidos curriculares, sino la forma de acceder a ellos.
- Para las actividades, se seguirá el mismo criterio que el especificado para los materiales. Las actividades se deben modificar con el objetivo de adaptarlas a las capacidades lectoescritoras del alumno. Minimizando la carga escrita y la tarea de lectura en función del nivel del niño y teniendo siempre presente que su falta de habilidad en estos procesos no debe interferir en la adquisición del contenido curricular. Es decir, no debemos privar al alumno/a de aprender cosas por el hecho de que esas cosas se transmitan por una vía a la cual él no accede bien.
El apoyo en el grupo ordinario, siendo éste al profesorado, al alumnado o al grupo-aula
Esta medida ordinaria resulta esencial en el proceso de intervención con el alumno, ya que permite al profesor, atender las necesidades del alumno y sin alterar la dinámica del aula ni las actividades programadas para el resto del grupo.
En este caso en concreto, el apoyo dentro del grupo ordinario se puede organizar de la siguiente manera:
- Cuando entre el maestro de apoyo ordinario al aula, de forma alterna con el tutor o responsable de la materia, se dedicarán los momentos necesarios a la atención del alumno, que consistirá en leerle, explicarle, corregirle o preguntarle oralmente, los contenidos que se estén trabajando en el grupo. Este apoyo individualizado no tiene por qué ser durante toda la sesión, sino que se adecuará a aquellos momentos donde el alumno tenga dificultades (lectoras y/o escritoras o de cálculo), pudiendo así dedicar el tiempo de apoyo a otros alumnos que también lo necesiten.
- Es importante resaltar que el apoyo en el grupo ordinario, se debe dedicar a compensar las dificultades del niño, no a trabajar lectura o escritura. Es decir, si al niño le cuesta leer, le leeremos, si le cuesta escribir, le preguntaremos las respuestas oralmente, sin necesidad de que tenga que copiarlas.
La tutoría entre iguales
Del mismo modo que en la medida ordinaria anterior, el aprendizaje tutorado, puede ser una buena estrategia para compensar determinadas carencias del alumno. Por ejemplo, poner al niño/a al lado de un compañero/a con la suficiente madurez y capacidad de comunicar, puede resultar útil a la hora de leer los ejercicios y decir qué es lo que hay que hacer, hacer lecturas comprensivas en parejas, responder a preguntas, etc.
La idea de esta medida no se refiere a poner a un niño como profesor de otro, sino de implicarlos en una misma tarea en la que las habilidades lectoras de uno, puedan compensar las dificultades del otro. Enriqueciéndose mutuamente a través de intercambios orales sobre el tema que se está trabajando.
El aprendizaje por proyectos
En muchas ocasiones, los niños con dificultades específicas de aprendizaje, tienen dificultad para hacer los deberes y traerlos a clase redactados de forma adecuada, precisamente porque su alteración incide en los procesos de lectura y escritura. Con este tipo de medida ordinaria, se plantea la posibilidad de variar un poco la dinámica de deberes o tareas escolares, proponiendo a los alumnos, aprendizajes que impliquen otro tipo de manejo de la información. Para comprobar si un alumno ha aprendido los contenidos de una unidad didáctica, se pueden hacer otras cosas, además de deberes y exámenes escritos, podemos mandarles hacer algún tipo de proyecto, adecuando por supuesto, la complejidad al nivel del alumno, pero que, puede ir desde hacer un mural explicativo o exposición oral de la lección, hasta generar un proyecto más completo donde tengan que poner en práctica habilidades de investigación, selección y clasificación de la información.
Con este tipo de tareas se trabajan además, las funciones ejecutivas, que van a ser tan importantes en el desarrollo cognitivo y académico del alumno.
La inclusión de las tecnologías de la información y la comunicación en el trabajo diario de aula
Esta medida ordinaria puede resultar muy útil para el alumno/a siempre que se organice adecuadamente el tipo de tecnología que se va a utilizar, la forma de hacerlo y con qué finalidad.
En el caso de alumnos con alteraciones en lectura y escritura, las nuevas tecnologías nos pueden servir para las siguientes tareas:
- Grabar alguna explicación para que el alumno se la lleve a casa y le sirva de refuerzo a la hora de hacer deberes o estudiar un examen.
- Seleccionar algunas páginas web con actividades adecuadas a los contenidos que se trabajan en clase y cuya presentación sea más visual, minimizando así la tarea lectoescritora.
- Utilizar algún lector informatizado para trabajar la asignatura, bien a nivel de aula (en caso que se vea viable) o sobre todo a nivel de casa.
- Utilizar calculadora para los niños con discalculia.
- Utilización de cualquier otro medio tecnológico que veamos adecuado para compensar las dificultades del alumno/a.
- Favorecer el aprendizaje cooperativo, lo que va a permitir al alumno relacionarse con sus compañeros en situaciones curriculares simétricas donde pueda aportar al grupo una parte del objetivo a conseguir.
A continuación se presentan una serie de orientaciones para realizar las actividades diarias en el aula, distribuidas por momentos, para que así resulte más fácil su comprensión y aplicación.
A LA HORA DE EXPLICAR LOS CONTENIDOS EN CLASE:
- Hacer una explicación oral completa y a poder ser, con apoyos audiovisuales o manipulativos.
- Hacer resúmenes orales parciales de lo que vamos explicando, insertando preguntas también a nivel oral, que permitan la extracción de las ideas principales de lo que se está trabajando en ese momento. Por ejemplo: ¿Qué es lo más importante de lo que acabo de explicar chicos? ¿qué idea importante debemos sacar de lo que acabo de decir?, etc.
- Proporcionar resúmenes escritos, esquemas, mapas conceptuales, diagramas, etc., que simplifiquen y refuercen las ideas principales.
- Asegurarnos que el alumno está entendiendo la explicación implicándolo en el proceso. Además de las preguntas orales “de control” especificadas anteriormente, se pueden realizar en clase experimentos, demostraciones, elaboración de materiales, etc., que refuercen la comprensión del contenido curricular explicado.
A LA HORA DE HACER LOS EJERCICIOS EN CLASE:
- Es esencial adecuar la tarea al perfil específico del niño/a con dislexia. Debemos concretar el nivel de exigencia en los parámetros de lectura y escritura, para así, asegurarnos que al igual que a un niño con una discapacidad auditiva se le proporciona un audífono para “compensar” esa dificultad, al niño disléxico se le proporciona una metodología concreta para “compensar” la suya, que consiste en que no puede acceder con la misma facilidad que el resto de los niños a la información por vía lectoescrita.
Ajustaremos la tarea lectora en los siguientes parámetros:
- Le leeremos parte o todo el contenido de la tarea a realizar (dependiendo del grado de dislexia que tenga).
- Utilizaremos diferentes tipos de apoyos según convenga y en función de la disponibilidad de los recursos del centro. De esta forma, podemos utilizar el apoyo ordinario, el apoyo de otro compañero (enseñanza tutorada), o el del propio tutor/a, para leerle o explicarle la tarea a realizar.
- Otro aspecto fundamental a tener en cuenta con los niños disléxicos, es que de forma general, no deben sacarse del aula para realizarles apoyo especializado de PT o AL, a no ser que junto con las dificultades de tipo disléxico, convivan otras alteraciones o problemáticas graves que justifiquen tal medida. Como norma general, se puede decir, que si la metodología del aula es la adecuada, un niño/a disléxico, puede seguir perfectamente la dinámica de la clase y seguir el ritmo curricular al igual que lo hace un niño con algún déficit visual o auditivo, pero con sus adaptaciones de acceso.
- Una metodología que se debe desterrar por completo en la intervención con niños disléxicos es la tarea de “leer por leer” o hacer fichas de discriminación fonémica, con la finalidad de que leyendo o buscando una “p” en un pliego lleno de letras, el alumno mejore la dislexia. El tiempo escolar es muy valioso como para emplearlo en tareas “reeducativas” que no han demostrado científicamente que los disléxicos avancen en su dificultad. Así que mejor, dediquémonos a transmitirle los contenidos curriculares igual que hacemos con los otros niños, adaptando la metodología a su déficit neurológico.
Ajustaremos la tarea escritora en los siguientes parámetros:
- Limitaremos la escritura a lo esencial, ajustando el nivel de exigencia a las características del niño. Por ejemplo, no le haremos copiar los enunciados si sabemos que va a invertir demasiado tiempo y esfuerzo en hacerlo, dejándole que ese tiempo y esfuerzo lo emplee en hacer el ejercicio que se le ha mandado. De esta forma, compensamos su dificultad equiparando el tiempo que tiene que invertir en hacer la tarea al resto de sus compañeros.
- En caso necesario y en función del grado de disgrafía y/o disortografía del alumno, podremos sustituir total o parcialmente la tarea escrita por tarea oral, con la posibilidad de transcribir lo que diga para que quede un registro o incluso para que el propio alumno pueda copiar en su cuaderno la respuesta (ya que por regla general, un niño disléxico cuando copia, comete menos faltas y le resulta más fácil que cuando hace una escritura libre, debido a la diferenciación hemisférica del cerebro: escritura libre=hemisferio izquierdo; copia=hemisferio derecho).
- Otra máxima aplicable a los niños con dislexia y disortografía asociada, es la no penalización de las falta de ortografía. Este aspecto a menudo suscita controversia en el entorno escolar, pero debemos entender que el que un niño/a disléxico cometa faltas al escribir, es como cuando un niño daltónico no distingue el rojo del verde, forma parte de su alteración y por mucho que le entrenemos, seguirá teniendo esta dificultad. Esto no significa que se deba abandonar la enseñanza de las reglas ortográficas, todo lo contrario, se debe prestar mayor interés en ellas, ya que memorizando la regla, el niño podrá disminuir la incidencia de faltas. Lo que hay que tener presente es que este proceso está dañado y que aún memorizando determinadas reglas, se cometerán errores, de ahí que la principal medida compensadora sea no penalizar las faltas de ortografía, sobre todo en los exámenes, porque si lo hacemos, estamos discriminando al disléxico por algo que forma parte de su alteración.
A LA HORA DE CORREGIR LOS EJERCICIOS EN CLASE:
- De forma general, se tendrá en cuenta no pedir al alumno que lea en público, puesto que en la mayoría de los casos, sus dificultades en la lectura le ocasionan sentimientos negativos y burlas por parte de sus compañeros. Esto no significa que siempre sea así. En ocasiones, es el propio niño disléxico el que quiere leer y además no hay rechazo por parte del grupo, con lo cual, se trata con total normalidad y se aceptan los puntos fuertes y débiles de cada uno. Pero es importante tener en cuenta que hay que evitar hacer pasar “un mal rato” al niño con dislexia por el hecho de verse expuesto ante una situación que no realiza bien.
- Preguntar oralmente las respuestas a los ejercicios. Con ello conseguimos varias cosas: por un lado evitamos que lea con dificultad sus respuestas (dando la sensación de no haber hecho bien su trabajo) y por otro, trabajamos la habilidad de oratoria, permitiendo al alumno entrenar otro tipo de habilidades relacionadas con la estructuración de ideas, expresión oral y organización del discurso, que le van a ser muy útiles en su andadura académica y profesional. Es adecuado señalar, que estas medidas ordinarias, no sólo favorecen al niño disléxico, sino que incorporan nuevos parámetros metodológicos que son buenos para todos los alumnos, ya que permiten desarrollar capacidades que no se trabajan en exceso en nuestras aulas.
- No hacer hincapié en la mala letra o en las faltas de ortografía. Valorar el contenido y el esfuerzo, no tanto la forma, ya que ese aspecto es un déficit que viene dado por su alteración disléxica.
- Incorporar actividades que se salgan un poco de los deberes con lápiz y papel. Es decir, para aplicar los contenidos aprendidos, no sólo se deben realizar los clásicos ejercicios que vienen en el libro, sino que incorporando otro tipo de trabajos, además de dar la oportunidad al disléxico de demostrar lo que ha aprendido, ejercitamos otras habilidades. Por ejemplo, hacer exposiciones orales, collage, postres, presentaciones, etc., es una forma de trabajar los contenidos de múltiples formas, al tiempo que potenciamos aspectos tales como la creatividad, funciones ejecutivas de organización y planificación, trabajo en equipo, compañerismo, utilización de las nuevas tecnologías, etc.







